Leyendas de terror No salgas de noche


Hace mucho tiempo en una aldea africana, vivía en una choza una hermosa mujer acompañada de su madre y su padre. La muchacha era pretendida por los guerreros más valerosos de la región.

Ella era educada y sumamente inteligente. Su único defecto es que era arrogante y desobediente. Es decir, le gustaba hacer las cosas a su manera sin seguir las reglas que le imponían en su casa.

Una de esas normas, se refería a que jamás debía abandonar su choza de noche, pues según las leyendas de terror, a los demonios les gustaba salir al amparo de la oscuridad, para cometer toda clase de tropelías.

En una noche de luna llena, la muchacha salió de su casa a hurtadillas con dirección al río con el fin de bañarse.

Al llegar, dejó su ropa colgada en una rama y se sumergió en el agua. La temperatura de ese día era muy agradable, por lo que la chica se puso a juguetear con el agua dejando que transcurriera en tiempo.

De pronto, sintió que alguien le tocaba la espalda, se volteó y lo único que pudo ver fue una sombra oscura. Instantes más tarde, su visión se volvió borrosa.

Salió del agua lo más rápido posible y sin fijarse en el terreno donde pisaba, tropezó con una vara que estaba tirada en el suelo. La mujer lanzó un grito de terror tan terrible que se alcanzó a escuchar en toda la aldea. Lo que ocurrió es que la muchacha impactó contra un árbol de ramas muy filosas.

Una de ellas se le incrustó en el corazón, manchando todo el terreno de sangre. Cuando llegaron sus padres al lugar, la chica había perdido la vida. De inmediato, su padre supo que aquello había sido obra de los espíritus malignos que rondaban por esos lares.

La moraleja de esta leyenda es que, hay veces en las que las coincidencias hacen que las historias de terror se vuelvan realidad.