Cuento de terror El crucero del horror

A Irma si había algo que le desagradaba en este mundo era nada más y nada menos que el mar. Es más, cuando iba a la playa se limitaba a sentarse en las palapas que estuvieran más alejadas del mar, ya que desde niña le tenía un intenso temor al agua.

Sin embargo, para su luna de miel su novio había escogido un viaje en crucero por distintos destinos de Europa. Durante meses hizo todo lo posible para que Irma aceptara este paseo en vez de hacerlo en avión, pues le aseguraba que viviría una experiencia inolvidable (en eso no se equivocaba).

Cuento de terror El crucero del horror

Subieron al barco y ella estaba impresionada pues dentro este “monstruo” había cosas propias de un centro comercial. Por ejemplo, tiendas de prestigiosas marcas, un cine, alberca, gimnasio etc.

– ¿Lo ves mi amor? Te dije que no tenías nada que temer. Espera a que veas el camarote te encantará.

Entraron a su cuarto e Irma observó que solamente había un escotillón. Se sintió aliviada al saber que estando a tanta profundidad, sólo miraría la oscuridad del mar. Es decir, no vería a ninguna otra criatura.

Los primeros tres días fueron magníficos. No obstante, una tarde mientras ella se arreglaba para ir a cenar vio como una especie de humanoide se acercó al escotillón y la miró fijamente. Sus ojos eran grandes, de color amarillo y sus pupilas estaban dilatadas.

Irma corrió a donde estaba su marido y le dijo lo sucedido. Éste le comentó que le preguntaría esa misma noche en la cena al capitán que tipo de pez era el que había visto.

Por su parte, el oficial del barco comenzó a sudar cuando escuchó la descripción de la criatura. Y expresó:

– Debemos cambiar el curso. De lo contrario los tritones hundirán la nave.

– ¿Tritones? Dijo Irma.

– Si señora, hasta hace algunos años se creía que esas entidades marinas sólo pertenecían a los cuentos de terror juveniles, pero ahora sabemos que son tan reales como usted y como yo. Le sugiero que no comente el asunto con nadie más.