Angustiantes leyendas de terror La ofrenda


En México se celebra a los muertos el 1 y 2 de noviembre de cada año. La primera fecha es dedicada exclusivamente para los infantes. Es decir, criaturas que fallecieron antes de cumplir los 13 años.

Por su parte, en la segunda se conmemoran los decesos de todos los demás. Una de las tradiciones conectadas a la conmemoración del Día de Muertos son las ofrendas. En ellas la gente coloca objetos personales, así como los platillos predilectos del finado, pues se piensa que en esa noche su espíritu regresa al mundo de los vivos y así recoger las esencias y aromas de los alimentos.

Bernardo era un alcohólico que acostumbraba dormir a las afueras del cementerio. Por las mañanas se levantaba de ese sitio y se iba a una calle concurrida en donde solamente se limitaba a expirar la mano para recibir una limosna.

Había ocasiones en las que le obtenía bastantes monedas, lo que le permitía comprar una buena botella de tequila y algo para comer. No obstante, a veces no le alcanzaba para llenar su estómago.

Transcurrieron varios días sin que Bernardo pudiera probar bocado. Por suerte se acercaba el Día de Muertos, lo que quería decir que pronto la gente llenaría las tumbas de comida y bebida.

El hombre esperó a que las personas regresaran a sus casas. Luego tranquilamente saltó la reja del cementerio y se puso a inspeccionar cada una de las ofrendas, con el propósito de observar a detalle cuales tenían mejores manjares.

De una cogió un par de naranjas, de otra un plato de mole con pollo y así continuó hasta que sació su apetito. Por último, quiso portar una botella de buen tequila para “celebrar”.

Se acercó a un mausoleo de mármol y trató de tomar el frasco de licor en sus manos, cuando un espíritu enfurecido se lo arrancó.

No conforme con eso, la aparición se introdujo en la cabeza de Bernardo a través de una de sus orejas. De ahí, la entidad pasó al cerebro y lo dejó en calidad de vegetal.

Desde ese entonces, nadie se acerca a ese cementerio sólo, pues temen encontrarse con espantos. Si te gustan las angustiantes leyendas cortas, comparte este artículo.