Leyendas de terror No salgas de noche


Hace mucho tiempo en una aldea africana, vivía en una choza una hermosa mujer acompañada de su madre y su padre. La muchacha era pretendida por los guerreros más valerosos de la región.

Ella era educada y sumamente inteligente. Su único defecto es que era arrogante y desobediente. Es decir, le gustaba hacer las cosas a su manera sin seguir las reglas que le imponían en su casa.

Una de esas normas, se refería a que jamás debía abandonar su choza de noche, pues según las leyendas de terror, a los demonios les gustaba salir al amparo de la oscuridad, para cometer toda clase de tropelías.

En una noche de luna llena, la muchacha salió de su casa a hurtadillas con dirección al río con el fin de bañarse.

Al llegar, dejó su ropa colgada en una rama y se sumergió en el agua. La temperatura de ese día era muy agradable, por lo que la chica se puso a juguetear con el agua dejando que transcurriera en tiempo.

De pronto, sintió que alguien le tocaba la espalda, se volteó y lo único que pudo ver fue una sombra oscura. Instantes más tarde, su visión se volvió borrosa.

Salió del agua lo más rápido posible y sin fijarse en el terreno donde pisaba, tropezó con una vara que estaba tirada en el suelo. La mujer lanzó un grito de terror tan terrible que se alcanzó a escuchar en toda la aldea. Lo que ocurrió es que la muchacha impactó contra un árbol de ramas muy filosas.

Una de ellas se le incrustó en el corazón, manchando todo el terreno de sangre. Cuando llegaron sus padres al lugar, la chica había perdido la vida. De inmediato, su padre supo que aquello había sido obra de los espíritus malignos que rondaban por esos lares.

La moraleja de esta leyenda es que, hay veces en las que las coincidencias hacen que las historias de terror se vuelvan realidad.

Cuento corto La huerta de Oliverio

Cuento corto La huerta de Oliverio

Durante varios años, Oliverio había estado ahorrando un poco de dinero para comprar un terreno en el que pudiera plantar lo que él quisiera, no solamente para su consumo, sino también para vender sus productos a los demás.

Por fin encontró el lugar de sus sueños, el cual ya contaba además con una casa principal y un granero.

– ¡Qué bien, el terreno es perfecto y el clima hará que todo se dé a su tiempo!

Su esposa e hija le ayudaron a poner la tierra en condiciones, a fin de que él pudiera empezar a colocar las semillas en los surcos.

Pasaron más de seis meses y aún no asomaba ningún brote. Sin embargo, Oliverio no perdió la fe y siguió abonando su huerta hasta que ésta se llenó de los vegetales más grandes de la región.

Un día mientras estaba recogiendo algunas zanahorias, se dio cuenta de que un animal se llevaba una de estas hortalizas a su casa.

– ¡Maldición, no puede ser! Esos conejos nada más ven un poco de comida y se acercan a robarla. La próxima vez que lo vea lo mataré.

Su hija lo escuchó murmurando estas palabras al viento y le comentó:

– No vayas a matar a este pobre animalito papá. Él sólo busca un poco de comida. De seguro también tiene hijos y esposa.

– A mí no me importa. Si se roba mis cosas, pagará las consecuencias.

Oliverio estuvo vigilante toda la siguiente semana esperando encontrar al “ladronzuelo “. Hasta que una vez más, cerca de las 9:00 de la noche, vio cómo el intruso entraba a su granja y se llevaba una zanahoria.

El hombre no hizo nada, ya que en el momento observó que efectivamente aquella liebre cortaba la hortaliza en varias partes y se las repartía a sus crías. La moraleja de esta clase de cuentos cortos es que debemos de agradecer lo que tenemos y además si es posible compartir nuestras riquezas con los demás.

Angustiantes leyendas de terror La ofrenda


En México se celebra a los muertos el 1 y 2 de noviembre de cada año. La primera fecha es dedicada exclusivamente para los infantes. Es decir, criaturas que fallecieron antes de cumplir los 13 años.

Por su parte, en la segunda se conmemoran los decesos de todos los demás. Una de las tradiciones conectadas a la conmemoración del Día de Muertos son las ofrendas. En ellas la gente coloca objetos personales, así como los platillos predilectos del finado, pues se piensa que en esa noche su espíritu regresa al mundo de los vivos y así recoger las esencias y aromas de los alimentos.

Bernardo era un alcohólico que acostumbraba dormir a las afueras del cementerio. Por las mañanas se levantaba de ese sitio y se iba a una calle concurrida en donde solamente se limitaba a expirar la mano para recibir una limosna.

Había ocasiones en las que le obtenía bastantes monedas, lo que le permitía comprar una buena botella de tequila y algo para comer. No obstante, a veces no le alcanzaba para llenar su estómago.

Transcurrieron varios días sin que Bernardo pudiera probar bocado. Por suerte se acercaba el Día de Muertos, lo que quería decir que pronto la gente llenaría las tumbas de comida y bebida.

El hombre esperó a que las personas regresaran a sus casas. Luego tranquilamente saltó la reja del cementerio y se puso a inspeccionar cada una de las ofrendas, con el propósito de observar a detalle cuales tenían mejores manjares.

De una cogió un par de naranjas, de otra un plato de mole con pollo y así continuó hasta que sació su apetito. Por último, quiso portar una botella de buen tequila para “celebrar”.

Se acercó a un mausoleo de mármol y trató de tomar el frasco de licor en sus manos, cuando un espíritu enfurecido se lo arrancó.

No conforme con eso, la aparición se introdujo en la cabeza de Bernardo a través de una de sus orejas. De ahí, la entidad pasó al cerebro y lo dejó en calidad de vegetal.

Desde ese entonces, nadie se acerca a ese cementerio sólo, pues temen encontrarse con espantos. Si te gustan las angustiantes leyendas cortas, comparte este artículo.

Cuento de terror El crucero del horror

A Irma si había algo que le desagradaba en este mundo era nada más y nada menos que el mar. Es más, cuando iba a la playa se limitaba a sentarse en las palapas que estuvieran más alejadas del mar, ya que desde niña le tenía un intenso temor al agua.

Sin embargo, para su luna de miel su novio había escogido un viaje en crucero por distintos destinos de Europa. Durante meses hizo todo lo posible para que Irma aceptara este paseo en vez de hacerlo en avión, pues le aseguraba que viviría una experiencia inolvidable (en eso no se equivocaba).

Cuento de terror El crucero del horror

Subieron al barco y ella estaba impresionada pues dentro este “monstruo” había cosas propias de un centro comercial. Por ejemplo, tiendas de prestigiosas marcas, un cine, alberca, gimnasio etc.

– ¿Lo ves mi amor? Te dije que no tenías nada que temer. Espera a que veas el camarote te encantará.

Entraron a su cuarto e Irma observó que solamente había un escotillón. Se sintió aliviada al saber que estando a tanta profundidad, sólo miraría la oscuridad del mar. Es decir, no vería a ninguna otra criatura.

Los primeros tres días fueron magníficos. No obstante, una tarde mientras ella se arreglaba para ir a cenar vio como una especie de humanoide se acercó al escotillón y la miró fijamente. Sus ojos eran grandes, de color amarillo y sus pupilas estaban dilatadas.

Irma corrió a donde estaba su marido y le dijo lo sucedido. Éste le comentó que le preguntaría esa misma noche en la cena al capitán que tipo de pez era el que había visto.

Por su parte, el oficial del barco comenzó a sudar cuando escuchó la descripción de la criatura. Y expresó:

– Debemos cambiar el curso. De lo contrario los tritones hundirán la nave.

– ¿Tritones? Dijo Irma.

– Si señora, hasta hace algunos años se creía que esas entidades marinas sólo pertenecían a los cuentos de terror juveniles, pero ahora sabemos que son tan reales como usted y como yo. Le sugiero que no comente el asunto con nadie más.

Oscuras leyendas cortas de apariciones

Oscuras leyendas cortas de apariciones

Hay gente que confunde las historias de miedo con otras que perfectamente podrían encajar en la categoría de oscuras leyendas cortas. Y es que aún y cuando a primera instancia ambos términos guardan una correlación entre sí, debemos ser lo suficientemente suspicaces para notar las minúsculas diferencias que existen entre ambos campos.

Para empezar, una historia de miedo puede hablar sobre cualquier tema en particular, ya que se trata de una obra original o reescrita por un autor. En cambio, en las leyendas cortas notamos que invariablemente cuentan con un elemento que se encuentra incrustado en la memoria de miles o de millones de personas.

Es por esta razón, que las crónicas que nos hablan acerca de fantasmas o seres que tienen como única finalidad el espantar a los humanos, causan tanto pavor entre los ciudadanos de una comunidad.

Sin importar nuestra cultura madre, todos tenemos una idea somera de cómo debe verse un alma en pena. Es decir, un ente transparente cuyos rasgos del rostro no se pueden ver con claridad.

Si a eso le sumamos que esta clase de espectros a menudo aparecen después de las 12:00 de la noche en los camposantos, el temor de la gente se dispara.

Una de las leyendas cortas de terror que suelen contarse en los cementerios es la que dice que antes del sepulturero actual hubo otro a quien una noche de luna llena lo acorralaron los espíritus y lo obligaron a cavar su propia tumba.

Cuando dicho hoyo estaba lo suficientemente profundo, las entidades malignas lo enviaron al fondo de la fosa y cubrieron su cuerpo con tierra hasta que el hombre no pudo respirar más, debido a que sus pulmones se llenaron de tierra.

También existen otras crónicas que afirman que los muertos que han sido asesinados a traición por alguno de sus familiares, vuelven de la muerte a cobrar venganza. ¿Tienes alguna historia de apariciones compartir con nosotros? Déjala por favor en los comentarios.

Mitos de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial no sólo trajo consecuencias fatales para la humanidad como el holocausto, sino que a su alrededor surgieron mitos que incluso en estas fechas, hacen que a muchas personas se les pongan los cabellos de punta.

Casi todos hablan de los actos de crueldad llevados a cabo por los nazis, pero muy pocos se detienen a pensar en los experimentos que se llevaron a cabo en los laboratorios de los países aliados.

Mitos de la Segunda Guerra Mundial

Se dice que unos científicos rusos reunieron a varias personas dentro de un cuarto, con el propósito de realizar una prueba. Periódicamente, la habitación se iba llenando de un gas que afectaba el sistema nervioso central.

Al principio los hombres gritaban desesperados:

– Ya no más. Es terrible esto que nos están haciendo. Por piedad, déjenos salir.

Estos y otros gemidos de auxilio eran escuchados con desdén a través de los altavoces que había en el laboratorio.

Ese escenario desolador se mantuvo sin modificaciones, al menos durante una semana. Sin embargo, en el día nueve del experimento, uno de los doctores se comunicó al cuarto y se asustó al oír la respuesta de uno de los pacientes.

– Ya no es necesario que quiten el gas. Lo peor ya pasó.

El jefe de los científicos llamó a una junta urgente y todos los especialistas decidieron que lo mejor era dejar salir a los hombres de la habitación.

Como precaución, los galenos llevaban macanas en caso de que alguno de los pacientes los atacara. Al abrir la puerta, quedaron horrorizados al notar que aquello se habrá convertido en una masacre.

Había sangre por todos lados y en los rincones eran visibles restos humanos carcomidos. Es decir, los sujetos de prueba se habían convertido en caníbales. El gobierno se enteró de lo sucedido en ese laboratorio clandestino y obligó a que toda la investigación fuera desechada por completo. Al menos eso es lo que afirma el mito.